Captar la personalidad de alguien en un retrato  es una tarea difícil y no siempre se consiguen los resultados esperados, siendo frecuente muchas veces que el retrato no se parezca al original, sobre todo en retratos manuales hechos a mano por artistas profesionales. Con el fotograbado en madera conseguimos reflejar fielmente todos los rasgos que distinguen a esa persona al partir de una simple fotografía. La similitud está garantizada.

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Cuando grabamos en madera la imagen de un ser querido estamos perpetuamos esa imagen en el tiempo pero de una forma mucho más emblemática que con una fotografía. Las vetas de la madera dan vida al rostro por el relieve de la talla, de la misma forma que las curvas de una escultura, o los trazos del óleo de una pintura. La representatividad que aporta un fotograbado es un valor que se aprecia al momento de contemplarlo, tocarlo, y percibir la calidad de los materiales que lo integran, los acabados de las maderas…

 

Los distintos soportes con los que combinamos la talla permiten adaptarse a cualquier estilo de decoración: clásica, contemporánea, moderna, minimalista, etc. También tenemos tamaños diferentes para adecuarnos a las necesidades del cliente, incluso ofrecemos la posibilidad de crear tamaños personalizados para colocar en huecos o lugares que no se adapten exactamente a las medidas disponibles en stock. Solo tiene que decírnoslo y le aconsejaremos para obtener un resultado final acorde a sus deseos.

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Todo el proceso se inicia desde una foto elegida por el cliente, que nosotros determinamos si es o no una foto válida y casi todas lo son. No obstante, cuanto mejor sea la foto más espectacular será el resultado, por eso es importante elegir cuidadosamente. Si tiene dudas, no importa, muéstrenos las que tiene y le ayudaremos a elegir, nuestra práctica nos dice que opinando ambas partes es muy poco probable elegir mal.

Incluso, si así se desea se puede hacer una simulación informática que nos muestre con bastante semejanza la apariencia del resultado final. Con todo esto, el resultado es el esperado por el cliente: emocionar al destinatario del fotograbado.

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